No importa la edad
Tengo 23 años y hace un par de días me di cuenta que no importa si tienes 5, 10, 15, o 23 cuando un padre se marcha del hogar duele.
Tal vez cuando se más pequeño mil preguntas rodean la mente y luego de unos días, se da cuenta que esa persona que tanto quiere no estará más o que la vendrá a visitar con frecuencia.
A esta edad duele aunque el padre no haya sido promotor por excelencia de la unión familiar, pero a pesar de eso demostraba y demuestra gran cariño por sus hijos.
Me visita en casa de vez en cuando y aunque ahora ya no escuchó tanta pelea no niego que lo extraño y cada vez que lo veo cerrar la puerta algo en mi interior se empieza a nublar.
No juzgo a mi padre, me dio lo mejor dentro de lo que pudo y deseo que sea feliz en la nueva etapa de su vida
