Recorrido al olvido
Ese día caminaba por uno de los distritos más distinguidos de la capital a las 10 de la noche, observaba aquel cielo gris que ese día lucía aún más oscuros, o es que lo veía así porque mis lágrimas brotaban como cataras de agua, incontenibles, sonoras y espantosas.
Me senté en un rincón de aquel hermoso distrito y lloré de pena, pues media hora antes el hombre con el que salía, quien esta casado y tiene una hija me dijo que era mejor terminar con lo que hacíamos, y solo lo escuchaba.
Mientras hablaba solo lo miraba e interiormente sabía que tenía razón, cada una de aquellas palabras eran ciertas, entre esas que merecía a alguien mejor, y que soy una joven muy buena...
Él tiene razón lo más saludable fue terminar y es por eso que esa noche hice el recorrido al olvido, con el deseo de borrar cada uno de sus besos, sus caricias, de mi entrega y de mis deseos de despertar a su lado.
Seguiré realizando siempre el mismo recorrido porque no quiero regresar a él nunca y siento que de alguna manera ya lo saqué de lo más profundo de mi.
Aunque días después nos besamos, ya no sentía lo mismo, pero de alguna extraña manera no podía rechazarlo y dejarlo al olvido y como quisiera tener la fuerza, el coraje y la valentía de decirle que no!


educador_13 dijo
excelente articulo
14 Octubre 2007 | 03:36 AM