Deseo incontrolable
Sexualmente era inexperta aunque aún conservo la telita que dice que soy virgen, hace mucho que deje de serlo. Así me siento, ya una mujer libre, libertina, liberada, sin culpas ni peso, y me gusta sentirme así, tan plena y feliz.
En contraposición a esto sentimiento, tengo culpa porque quien me
ayuda a liberarme no es libre, tiene compromisos con dos mujeres que lo esperan a diario.
Ni siquiera me atrevo a decir que lo comparto, porque no es mío ni tampoco me siento suya.
Definiria lo que hago como un prestamo momentáneo que tiene que terminar.
Un préstamo por el cual siempre estoy entre sus brazos, siento su piel en mi piel, su carne en mi carne, su sexo en el mío.
Reconozco que me falta aprender en este arte del amor, por eso quisiera ser capaz de actuar como una mujer hambrienta de deseo, que es capaz de llevar a cabo sus más bajas pasiones y culminar en un grito de placer.
En esas dos horas en las que mi desnudez pasea libre en un cuarto de hotel son las más relajantes de la semana y a la vez las más intensas, locas, desenfrenadas.
Con cada beso que me da pierdo el control de la voluntad y me sumo a sus deseos y quisiera negarme pero no puedo porque mi voluntad flaquea ante sus fuerzas, porque mi deseo es tan fuerte y mi locura aún más.
Por él, mis labios besaron zonas que nunca habían pensado siquiera
tocar, zonas que no me agradan, pero lo hice con el propósto de ver como su rostro y sus ojos se pierden en el deseo intenso.
Por ahora no quiero pensar si hago bien o mal, estoy aprovechando este momento.Solo espero no lastimarme y menos hacerle daño a él.




Peperoncino dijo
Interesante lo que escribis amiguita...siempre es bueno emancipar nuestros deseos...
Saludos!
30 Agosto 2007 | 02:17 AM