Un domingo con mamá
Comprar en el mercado, decidir el plato a preparar puede convertirse en el tormento de toda ama de casa. Muchas veces el gusto de los quisquilos comenzales puede sacar a cualquiera de sus casillas.
Más aún si se va tarde al cenro de abastos después de pasado el medio día, donde las mejores verduras frutas ya han sido escogidos. Encontrar algo fresco será todo un reto, pero las madres tienen una vista que es capaz de determinar un buen producto en el mar de podrido. Lo cual confieso no podría hacer.
Ese domingo no se que extraño síntoma me animó a acompañar a mi madre y aventurarme en el viaje de frutas, verduras, pollos, especería, etc.
Recordé que de muy pequeña solía acompañarla y me encantaba, pero con el paso del tiempo fui desligandome de esa actividad y también un poco de ella.
Es díficil cocinar pero quiero aprender, porque me di cuenta que la independencia no es solo trabajar y decidir con orgullo " no se conocer", por esta simple frase me he sentido muy superior en muchas ocasiones.
Reconozco que esta mal y quiero aprender todo lo que una mujer debe saber no solo en el aspecto profesional sino en todos los ambitos de mi vida.
