Un break
En estos días me siento libre, tan libre como el viento, impredecible como la lluvia, alboratada como los vientos. Al liberarme de todo el peso, del frustado amor que me carcomia el corazón a pedazos, puedo decir que escape cinco minutos antes de que la pena me volviera un objeto inexistente y hueco.
Siento que todo ha cambiado, estoy renovada siento que lo puedo todo y a la vez siento un vacío. Este sensación me indica que por un buen tiempo mi voluble corazón ya se tomó sus largas e indefinidas vacaciones. Lo peor, sin consultarme.
Pobre creo que se las merece, mi inconciencia. Poner mis ojos donde no debía lo dejó exhausto y lo comprendo y no haré nada para que despierte. Que descance es justo.
En esta nueva fase sin chicos solo quiero bailar y divertirme, sin pensar en nada ni en nadie, solo en mi y mil veces en mi.
Decidí hacerme todo yo sola, bailar, caminar, suspirar y sobretodo amarme a mi misma, en soledad, en compañía, frente al espejo, a todos minutos a todas horas.
Tomé mi libertad y la utilicé, me hundí en las infinidades del aire intoxicado y baile como nunca, lo hice sola, acompañada, pero esta vez no busque el beso facil de un desconocido, solo baile y baile.
Supongo que cuando tenga ganas de besar intensamente, tomaré a un perfecto desconocido e intercambiaremos fluidos, mientras tanto, solo bailaré.
