Cuando me cambie de trabajo me sentí muy contenta, por fin iba a trabajar en un diario , ( algo que venía buscando hace tiempo). Pero como dicen nada es color rosa, y siento que no doy la talla para el trabajo, en pocas palabras que no estoy a la altura.

Al llegar a mi centro de labores, me encuentro sola, pero a la vez rodeada de mucha gente, cada uno concentrado en su nota. No hay tiempo para hablar, y mis compañeros no me tratan mal, a pesar de los errores que he cometido.

Unos que me están pasando por alto, pero que son imperdonables, a pesar de la cortesía con la que me trata mi jefe, siento que cada vez que habla se desespera, y tengo la corazonada que me quiere mandar a la M.., que me quiere despedir, que esta esperando que pasen los tres meses del contrato, paraecharme de patitas en la calle.

Por otro lado mi otra compañera, que tampoco es mala, siento que no me tiene en buena estima por mis equivocaciones, lo cual es completamente normal. E incluso llamó a mi antigua jefa, y quiere hablar con ella y creo saber cual es el asunto: mi incompetencia.

Y es que las mujeres a diferencia de los hombres, nos gusta reportar las asuntos, y mas si están relacionados con uno.

La conclusión en todo este asunto, se empeorará, dentro de unos días ni maquina voy a tener, porque uno de los redactores ( uso su maquina), ya regresa de vacaciones.

Aunque la situación se vea turbia, no estoy acostumbrada a rendirme y pienso seguir peleando para ganarme la confianza, aunque cada vez que entró a mi trabajo, me invade un miedo atroz.