Desde pequeños, las preferencias hacia él fueron marcadas, eras el chico de los 20's, los diplomas, el matemático perfecto, aspirante a la Universidad Nacional de Ingienería. Un futuro prometedor y lleno de logros universitarios, que mis padres seguirían colgando en la pared, junto a sus dibujos de pintura.
Por otro lado estaba yo, que destaca en inglés y en lenguaje, me gustaba hablar y estar informada. Pero a pesar de todo lo que estudiaba, no llegaba a superarlo, y la diferencia también la sentía en el salón de clases.
Ninguneada por mis padres, me dediqué a odiarte, pero si yo te odiaba, tu me maldecías y me deseabas la muerte. Una batalla de hermanos, una lucha cuerpo a cuerpo, que ya sabía que perdería, porque casi todo era para ti, y nada para mi.
Debo reconocer que mis padres no eran tan exagerados con las atenciones hacía él, pero cualquier ciego podía ver que no era la preferida de la familia, y mucho menos que alguien apostaba por mi.
Cuando comencé la secundaria empecé a estudiar inglés e ir al colegio, creo que desde ese día dejaron de mirarme como una niña tonta,porque veía que ese era mi fuerte. Al menos mi mamá me vió futuro.
Toda la vida compartimos aulas colegiales, pero el último año se cambió de colegio, hecho que demostraría tu superioridad ante mi. Yo venía pidiéndo un cambio desde hace dos años, y tu lo conseguiste en dos días.
Te esforzaste por entrar a la universidad, pero después de relajaste mucho y descuidaste todo lo construido en años. Tus logros académicos se quedaron en el pasado y los míos, bueno se movilizaron.
Nuestra relación cambió cuando te cambiaste de colegio, ya no eramos más compañeros de clase y hermanos, solo eramos hermanos diplomáticos.
Con los años hemos aprendido a respetarnos, bueno eso creo. Aunque no te negaré que aunque pasen los años te seguiré diciéndo potón y te seguiré nalgueando, cosa que tu también haces.
Somos tan iguales y tan distintos, compartimos la misma casa y la misma maldición de ser friamente emocionales, a diferencia mia, tu te quieres casar muy joven y tener tu familia feliz, familia que no te pudimos ofrecer, familia que nunca viste.
Cada vez que nuestros padres pelean te ibas a tu cuarto y creo que llorabas en silencio, nadie te veía y con los años te volviste frio y calculador. Digno integrante de nuestra familia disfuncional.
Sabes hermano, aunque no te lo diga, te quiero con todo y tu perreo, y tus alucinadas sandungueras. Me gusta cuando me cuentas tus aventuras románticas, o cuando me llevas en la moto al paradero.
Me gustaría que estes orgulloso de mí, aunque me haces cosas que me sacan de mis casillas, y en serio quisiera matarte, pero nada, somos hermanos y tenemos que aguantarnos todo.

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